miércoles, 22 de febrero de 2017

Fiesta de Pascua-Ázimos y Fiesta de Pentecostés-Semanas

Fiesta de Pascua-Ázimos  
El titulo del presente artículo puede resultar a simple vista ex­traño al lector. Hay una serie de interrogantes que afloran a la superficie espontáneamente:
-¿Tienen algo que aportar las fiestas del Antiguo Testamento a nuestras celebraciones litúrgicas?
-¿No ha cambiado fundamentalmente el concepto de cele­bración del Antiguo al Nuevo Testamento?
-¿No están superadas ya todas las fiestas del Antiguo Tes­tamento desde una óptica cristiana?...
Sin embargo, hay un dato incontestable: fiestas como la Pas­cua o Pentecostés y otras son la terminal indudable de un dinamis­mo que, nacido con frecuencia en culturas no bíblicas, pasa a formar parte del talante festivo del pueblo de Dios antes o al llegar a la Tierra Prometida, llegando a su plenitud en Jesús y la comu­nidad cristiana primitiva. Estas fiestas están tan enraizadas en el Antiguo Testamento que, sin éste como clave hermenéutica y punto de partida, resulta imposible descifrar su profundo significado li­berador.
CELEBRACIÓN O FIESTA
    Por celebración entendemos "la expresión comunitaria, ritual y alegre de experiencias y anhelos comunes, centrados en un hecho histórico o contemporáneo" (2).
Según esta definición es fundamental para la fiesta que haya algo que celebrar (un hecho) y un grupo que celebre (una comunidad). El hecho que celebramos puede ser pasado o presente, pero la celebración lanza a los participantes al futuro (anhelo de que ese hecho pasado o contemporáneo siga produ­ciendo efectos beneficiosos que se puedan disfrutar a partir de ahora). Toda fiesta debe tener, por tanto, una dimensión escatológica o apertura de la esperanza. Siendo la celebración expresión comu­nitaria hace falta ponerse de acuerdo en el cómo de la misma (un rito), y por ser celebración debe tener carácter festivo, alegre, ju­biloso (alegría).
Fiesta de Pentecostés-Semanas
Pentecostés (del griego πεντηκοστή pentēkost ‘quincuagésimo’) es el término con el que se define la fiesta cristiana del quincuagésimo día después del Domingo de Pascua de Resurrección. Se trata de una festividad que pone término al tiempo pascual y que configura la culminación solemne de la misma Pascua, su colofón y su coronamiento.

A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas (Ex 34:22), que en sus orígenes tenía carácter agrícola. Se trataba de la festividad de la recolección, día de regocijo y de acción de gracias (Ex 23:16), en que se ofrecían las primicias de lo producido por la tierra. Más tarde, esta celebración se convertiría en recuerdo y conmemoración de la Alianza del Sinaí, realizada unos cincuenta días después de la salida de Egipto. No hay registros de la celebración de esta fiesta en el siglo I con connotaciones cristianas. Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de san Ireneo, Tertuliano y Orígenes, a fines del siglo II y principios del siglo III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la península ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual.

  1.  a18 Manasés 

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