miércoles, 22 de febrero de 2017

Fiesta de Pascua-Ázimos y Fiesta de Pentecostés-Semanas

La fiesta de los ázimos fue primitivamente una fiesta agrícola, en la que se comían "panes sin levadura" (en hebreo massot), que tenía lugar al comenzar la siega de la cebada en primavera. En la Biblia aparece estrechamente ligada a Pascua, la fiesta más importante de los judíos. Mientras que la fiesta de la Pascua duraba sólo un día, era de origen nomádico y pastoril y venía del tiempo precananeo de Israel, la fiesta de los ázimos, en cambio, duraba siete días, tenía origen agrario y la comenzaron a celebrar los israelitas cuando entraron en la tierra de Canaán. La fiesta de la Pascua consistió originariamente en un sacrificio primaveral para asegurar la vida próspera del grupo y rebaño durante el verano. La palabra hebrea pesaj, de donde se deriva "Pascua", podría significar "proteger", según algunos autores; pero su significado etimológico nos es desconocido. Más tarde, en tiempos bíblicos, se sacrificaba una oveja o cabra el 14 deI mes de Nisán (marzo/ abril), que se consumía, acompañada de hierbas amargas y pan sin fermentar, en banquete familiar a la caída del sol, o sea, al comienzo del 15 de Nisán con la entrada de la luna llena, coincidiendo con el equinoccio de primavera. Ambas fiestas representan dos modelos alternativos de sociedad, simbolizados en el rebaño y la siega. Se trata de dos fiestas originariamente distintas, como indican todavía algunos pasajes bíblicos (cf. Lev 23,4-8; Núm 28,16-25; Esd 6,19. 22; cf. también Ez 45,21-24).
Pentecostés  el término con el que se define la fiesta cristiana del quincuagésimo día después del Domingo de Pascua de Resurrección. Se trata de una festividad que pone término al tiempo pascual y que configura la culminación solemne de la misma Pascua, su colofón y su coronamiento.

A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas (Ex 34:22), que en sus orígenes tenía carácter agrícola. Se trataba de la festividad de la recolección, día de regocijo y de acción de gracias (Ex 23:16), en que se ofrecían las primicias de lo producido por la tierra. Más tarde, esta celebración se convertiría en recuerdo y conmemoración de la Alianza del Sinaí, realizada unos cincuenta días después de la salida de Egipto. No hay registros de la celebración de esta fiesta en el siglo I con connotaciones cristianas. Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de san Ireneo, Tertuliano y Orígenes, a fines del siglo II y principios del siglo III. 
                                                                                                             A24 JOSÉ 

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