martes, 21 de marzo de 2017

Dos médicos



A partir de ahora  la tranquilidad de Mebus terminó. Hasta ese momento, los judíos solo conocían una única cura: el Talmud. Pero cuando llegó el extranjero le enseño al talmudista que hay otras maneras de curar. Además de eso, los clientes de Mebus iban disminuyendo e iban aumentando a Pfeffermann.

La manera en que cuida Mebus a los enfermos era: preguntar si había cometido alguna falta al cortarse las uñas, si había consumido alimentos prohibidos o puesto los pies en una ruina en la que habitaran los massikim, y otras cosas por el estilo. La manera en que cuida Pfeffermann a los enfermos era más diferente ya que si el paciente se queja que le duele alguna parte del cuerpo, lo examinaba. Después de examinarle, le daba una receta y le prescribía un régimen adecuado para el estado del enfermo.

Mebus se sentía destronado. Ya tenía pensado abandonar la región cuando Dios vino a su ayuda y consiguió realizar de golpe, en casa de su propietario, una curación milagrosa. El joven doctor quiso aclarar el asunto y se fue sin hacer cumplidos a casa de Mebus. Mebus le explicó encantado su método dejando al joven médico estupefacto.

Al siguiente día, su alegría se desvaneció pues su amada Perlé enfermó. Ninguno de sus métodos la hizo mejorar, así que no tuvo otra opción que llamar a Pfeffermann. El joven médico ayudó al talmudista encantado.

Iba dos veces al día, y a menudo pasaba la noche a la cabecera de Perlé.

Después de mucho tiempo, Perlé, se recuperó. Y además de eso, le confesó su amor al joven médico.

***

Un día, el guardabosque mató a un perro vagabundo. Pferffermann decidió transportar el cadáver a la casa de Mebus para examinarlo.

Cuando el talmudista volvió del bosque se encontró con el joven médico y su hija juntos. Al principio hizo como si no viera nada pero después se fue acercando hasta que se encontró mudo al ver cuerpo del animal abierto.
Al final, el talmudista y el joven médico se repartieron el trabajo: Mebus cuidará de las almas y Pfeffer cuidará de los cuerpos. Para Pfeffer era poco,  así que le pidió la mano de su hija. Mebus accedió.



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El cuento procede de Austria, zona donde había comunidades judías en Viena.


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Talmud es una obra que recoge las discusiones rabínicas sobre las leyes judías, tradiciones, costumbres, historias y leyendas; los cuáles forman el centro de la teología judía.

En este cuento nos encontramos con dos especies de médicos: 
El primer médico cura con el Talmud; lo primero que hace antes de curarlo es preguntarle si ha pecado y si lo hizo tiene que hacer penitencias, después le recita unas oraciones.

El segundo médico revisa el estado del paciente, le pregunta donde le duele, comprueba si tiene fiebre etcétera. Al hacerlo, le da una receta y prescribe un régimen adecuado para el estado del paciente.

En mi opinión el autor nos quiere transmitir una información muy importante: no siempre nuestros conocimientos son mejores, ya que hay otros que nos pueden superar. Hay que saber reconocerlo y valorarlo.

C16 Ana 
C17 Dina




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