jueves, 23 de febrero de 2017

Mercados y Ferias

Mercados y Ferias.

Una función esencial de los núcleos urbanos era ser el centro de intercambio, el mercado, donde poder vender y comprar productos.

Los maestros artesanos fabrican toneles para guardar y transportar vino. Los agrícolas conocían muy bien su trabajo y tenían sus propias herramientas. También solían tener el taller en el garaje de su propia casa donde hacían todo el proceso de producción y venta a los clientes. Para llegar a maestro este oficio se aprende desde pequeño, se empieza como aprendiz y después se pasa a oficial.
Solo los oficiales que poseen dinero para instalarse y que pasan un examen pueden establecerse con el permiso del gremio, como maestros.

Los artesanos de cada ciudad se agrupan en gremios para protegerse de la competencia.
El gremio obliga a cumplir unas normas, las cuales son:
No se puede trabajar en la ciudad sin permiso, todos los artesanos deben trabajar las mismas horas con el mismo tipo de herramientas, y el gremio controla la calidad y el precio de los artículos.


El mercado atrae a campesinos y mercaderes. La mayoría de los mercaderes eran de origen rural: personas que se habían visto forzadas a abandonar el campo por el aumento de población y la falta de tierras.
Los maestros artesanos saben que vendrán muchos clientes y por ello preparan sus mercancías. Los artesanos que están en barrios más lejanos colocan sus tenderetes en la plaza.
Acuden al mercado campesinos con sus productos agrícolas y ganado para vender. Con los beneficios de la venta compran productos artesanos como zapatos, vestidos, tijeras, cuchillos o toneles de vino.
También acuden mercaderes, algunos a vender productos que no se encuentran en la ciudad, por ejemplo, la sal, y otros a comprar ganado o productos artesanales para venderlos en otra ciudad.

Las ferias no eran mercados permanentes, pues sólo se realizaban en ciertos períodos del año. Su celebración duraba varios días.

Para comerciar a larga distancia, los comerciantes medievales contaron con tres rutas: las vías terrestres, las fluviales y las marítimas. Aunque el transporte terrestre permitía alcanzar zonas del interior sin ríos, fue siempre el más caro y penoso, pues los caminos eran malos e inseguros y se debía pagar gran cantidad de impuestos.


A09  Tamar  y A20 Isabel

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